S.O.S. Humedales

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CORREO DE LECTORES – S.O.S. HUMEDALES

SRA. DIRECTORA:

El lunes 2 de febrero se celebra un nuevo Día Mundial de los Humedales y tal vez nunca más que ahora cobra mayor relevancia no solo su conmemoración sino fundamentalmente su valoración por parte de todos nosotros, habitantes privilegiados vecinos a la cañada de Escobar, aledaña a la Reserva Natural Estricta de Otamendi (sitio Ramsar desde el 22/03/2008), en franco peligro de afectación también, a pesar de su status legal; a sabiendas de hallarnos inmersos en una ya histórica pero quizás no la última ni la peor temporada de sequía que estamos padeciendo, y que debemos padecer aún más a futuro por efecto del tan mencionado calentamiento global.

Los humedales (vulgar y despectivamente denominados “bañados” o “pantanales” y considerados solo zonas bajas marginales, infectadas por mosquitos inútiles productivamente y tierras ociosas sujetas a modificarlas y rellenarlas para su aprovechamiento) son verdaderas joyas de la naturaleza: “Enormes superficies anegadizas, aledañas a cursos hídricos ioticos (arroyos, ríos) o leníticos (lagunas, lagos), que actúan como verdaderas esponjas capaces de absorber, retener, acumular y filtrar aguas pluviales frente a lluvias intensas y aguas fluviales aluvionales por inundaciones permitiendo así, entre otras tantas bondades: 1) amortiguar crecidas y sudestadas; 2) evitar erosiones costeras; 3) recargar el acuífero subyacente (aquí, el Puelche), ofreciendo gradualmente su reserva natural de agua filtrada y potable, aún en condiciones de sequía, para su aprovechamiento; 4) neutralizar oscilaciones térmicas atmosféricas extremas suavizando y creando un microclima estabilizado moderado; 5) proveer de una incalculable e invalorable riqueza de biodiversidad florística y faunística que aporta recursos naturales renovables aprovechables indefinidamente si se utilizan racional y sustentablemente a través de emprendimientos productivos amigables con la naturaleza (ejemplos: ganadería en pastizales inundables, criaderos de especies autóctonas, piscicultura, ecoturismo responsable).

Infravalorados por lamentable ignorancia y desidia ciudadana y a la vez y principalmente avasallados irracionalmente por insaciables e inescrupulosos desarrolladores y operadores inmobiliarios; amparados y avalados por negligentes, inoperantes y hasta conniventes funcionarios de turno que avalaron y siguen avalando los cuestionables proyectos (en plena ejecución a hecho consumado), desconociendo las leyes protectoras de su uso, reglamentando entonces ilegalmente la zonificación de esas tierras, que deberían haber sido preservadas y obviando estudios de impacto ambiental inexistentes o de dudosa validez técnica, argumentando para su descargo moral y social que se trata de emprendimientos progresistas como señal de crecimiento y prosperidad.

Apelando a la reflexión del lector coherente y racional de este prestigioso y creíble semanario, podemos asegurar que la realidad y, por ende, la verdad, no está del lado de los responsables degradadores y depredadores de la naturaleza y sus valiosos ecosistemas (en este caso, nuestro humedal) ni es válido que solo quieran contentarnos con promesas de generar mini reservas compensatorias, que hasta hoy ni siquiera sabemos si están relevados los predios a tal fin ni si son representativos y mucho menos si realmente van a ser llevados a cabo. Solo sabemos y podemos asegurar que lo existente hasta no hace mucho tiempo ha sido degradado a hecho consumado porque han realizado movimientos de suelo no autorizados y han rellenado preparando el terreno para las futuras urbanizaciones que nada tienen de ecosustentables, generando insalvables e irreversibles modificaciones de la cuenca de inundación, cuyos inconvenientes y consecuencias serán observables a corto y mediano plazo en las circunstancias climáticas actuales y, peor aún, futuras. Todo por haber aniquilado las bondades de este ecosistema (el tiempo nos dará, lamentablemente, la razón y ya será tarde). Porque son sitios que deberían haber sido protegidos por su alto valor ecobiológico y eco productivo, fundamentado legalmente por leyes nacionales e internacionales que así lo exigen, recomiendan y/o sugieren:

– Artículo 41 de la Constitución Nacional y artículo 28 de la Constitución Provincial Bonaerense.

– Tratado Ramsar (Convención de Humedales de Importancia Internacional).

– Conferencia Internacional del Papel del Hombre en los Humedales (Leiden, Holanda, 1989).

Para finalizar, conviene aclarar que los ambientalistas no somos bohemios ecologistas ni mucho menos fundamentalistas intransigentes sino solo ciudadanos comunes que hemos pasado de estar preocupados a ocuparnos de la defensa de la naturaleza (y no por deporte), involucrándonos tras haber vencido la ignorancia recurriendo a la información, al conocimiento de profesionales idóneos y expertos en el tema como única forma de discernir entre lo conveniente y lo inconveniente para la sociedad en su conjunto, y para ya con cierta autoridad intentar ser escuchados y atendidos por las autoridades y, de ser necesario, dar la voz de alarma para concientizar e informar a la gente, si es que quiere realmente hacerlo.

ASOCIACION AMBIENTALISTA DEL PARTIDO DE ESCOBAR (AAPE)
Publicada en el Semanario “ El Mensajero del Norte “ de Escobar
el día 31 de Enero de 2009