Día del Medio Ambiente

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En esta fecha se lo conmemora (como cada año), así como en otras fechas fijadas anualmente se celebran, por ejemplo: 2 de Febrero día mundial de los Humedales, 22 de Marzo día del Agua, 22 de Mayo día de la Biodiversidad; entre otras que, a medida que se acerquen iremos recordando. Son fechas que no solo simbólica sino literalmente intentan, y deberían lograr, hacer reflexionar a la ciudadanía sobre los problemas ambientales que vienen aconteciendo cada vez con mayor frecuencia e intensidad y no solo por catastróficos desastres naturales sino por el accionar humano desaprensivo y acumulativo, desde domésticos hasta industriales. Habitamos un planeta convulsionado y jaqueado, exprimido al máximo ya a niveles insosteniblemente descontrolados como resultado del impacto o huella de la actividad antropogénica inevitable, pero cada vez más inaceptable por medidas gubernamentales ineficaces o incluso inexistentes a inescrupulosas e inexcusables por estar asociadas y ser funcionales y cómplices a ambiciones empresariales insaciables y delictivo ambientales. Ambos como co-responsables y co-culpables de la contaminación perversa de cursos de agua y acuíferos, la modificación inapropiada e irreversible y no autorizada e impune de suelos valiosos y vulnerables, la explotación voraz y destructiva de recursos mineros, pesqueros y la deforestación irrefrenable de bosques y selvas nativos ricamente biodiversos y etnoculturales en nombre de la renta agrícola sojera glifosatera y forestal madero- pastera.
Todo ello beneficiando a mega empresas transnacionales y pools de siembra commodities amparados, avalados y hasta incentivados por gobiernos ávidos de recursos monetarios vía regalías irrisorias y retenciones solventantes de déficits fiscales justificantes del agotamiento de los recursos naturales, el aniquilamiento de la biodiversidad infravalorada y el avasallamiento de la calidad de vida presente y la insostenibilidad futura.
La generación de basura domiciliaria e industrial, no solo es irracional como consecuencia del consumismo desmedido de una sociedad rehén de adquisiciones obsesivo-compulsivas e insalvable desde la responsabilidad que a cada uno de nosotros nos cabe.
Es fundamentalmente inmoral, vergonzante y hasta criminal, la ausencia de implementación de políticas públicas gubernamentales nacionales, provinciales y municipales en cuanto a la falta de gestión ambiental básica. Basta ejemplificar mencionando la poda traumática y mutilante (no correctiva) del arbolado público, en nombre del tendido eléctrico que viene ocurriendo en estos días o la ya crónica agresión vandálica del graffiteado de nuestros hogares y comercios, para entender lo anunciado como el estado ausente directo por no supervisante e indirecto por no contravencionante.
En general todo ello (y mucho más) corresponde a lo que constituye impactar negativamente con pasivos ambientales acumulativos a nuestro entorno urbano en el cual vivimos y al cual compartimos; afectado por algunos pocos (inadaptados o inoperantes según el caso) en detrimento de muchos, restando sólo contentarse con una mirada estupefacta e impotente por parte de todos nosotros.
En particular, por otra parte , algunos nos preguntamos además: ¿Sabrán los iluminados privilegiados elegidos para decidir nuestros destinos lo que resultará del ordenamiento territorial y la planificación urbana por ellos realizada nada menos que en la porción del medio ambiente en donde la mayoría no vivimos pero que solo por sentido común debería ser salvaguarda y protegida a la vez que desarrollada con emprendimientos amigables del entorno natural y el poblador deltense , cuando en definitiva la ciudadanía no fue convocada a participar e involucrarse en ello? No sea cuestión que la zonificación resultante para urbanizaciones y para futura planta de bombeo en desarrollo y puertos de usos múltiples proyectados se lleven al poco medio ambiente disfrutable que nos queda.
Concluiríamos entonces (un poco irónicamente por cierto) que hablamos de medio ambiente porque la otra mitad ya la hemos destruido. Sólo resta preguntarse qué piensan hacer con la mitad que nos queda, porque si nuestros decisores políticos y empresariales persisten en esta postura dentro de no mucho tiempo, tengamos que hablar de la defensa y la conmemoración anual los 5 de Junio del “Cuarto de Ambiente” ¿O será aún peor la denominación?
“Día Mundial del “Nada de Ambiente” tal vez?